Hojas de información
En esta sección encontrará información detallada sobre nuestros tratamientos médicos y estéticos. Le recomendamos leer cuidadosamente cada hoja de información antes de someterse a cualquier procedimiento.
Por favor, seleccione una hoja de información para ver su contenido.
Mesoterapia capilar con dutasteride, biotina y pantenol
Breve explicación del procedimiento y su funcionamiento
El procedimiento no requiere ingreso en el hospital y consiste en inyectar el producto deseado en la piel, en concreto en una capa de la piel denominada dermis. En este caso, se utilizaría una combinación de dutasteride (o dutasterida), biotina y pantenol. Se suele realizar en una única sesión, que puede repetirse periódicamente.
Dutasteride actúa sobre una sustancia denominada 5-alfa-reductasa, abundante en el cuero cabelludo y que se encarga de convertir la testosterona en dihidrotestosterona. Esta última afecta a los folículos pilosos, que son las estructuras encargadas de producir pelo. Los folículos tienen una actividad cíclica que pasa por una fase de crecimiento (anágena), una fase de reposo (catágena) y una fase de caída (telógena), tras la cual se entra de nuevo en fase de crecimiento. El pelo, por tanto, está continuamente creciendo y cayéndose. La dihidrotestosterona da instrucciones al folículo piloso para que reduzca el tiempo que invierte en sintetizar pelo nuevo y además favorece el paso a la fase de caída. Hay personas en las que estos efectos son mayores de lo habitual, con lo que el pelo está continuamente estimulado para crecer poco y caerse mucho. En estas condiciones, el folículo va sufriendo cambios, primero haciéndose más pequeño (lo que se llama miniaturización folicular) y posteriormente pasando a un estado latente. Con el tiempo, acaba deteriorándose y desaparece.
Dutasteride, al inhibir el paso de testosterona a dihidrotestosterona, dificulta el desarrollo de todo este proceso. Los folículos pilosos pasan a estar en un ambiente en el que su crecimiento no está tan disminuido y su caída no está tan favorecida, con lo que el pelo aun presente se conserva y, si ha sufrido miniaturización, ésta puede revertirse. Asimismo, los folículos en estado latente pueden salir de dicho estado y entrar en fase de crecimiento, con lo que existe la posibilidad de recuperar pelo en zonas que parecían carentes de folículos.
La biotina, también llamada vitamina B7 o vitamina H, es una sustancia necesaria para la síntesis de queratina, que es el principal componente del pelo. Además, la biotina favorece la formación de las grasas que mantienen hidratado y protegido al pelo. Debido a todo ello, la biotina ayuda a que el pelo sea de buena calidad y a que se encuentre en buenas condiciones, ayudando de forma indirecta a prolongar la fase de crecimiento.
El pantenol, también llamado provitamina B5, contribuye asimismo con la síntesis de queratina. Además, tiene mucha capacidad de retener agua, con lo que ayuda a mantener hidratado al folículo piloso. Fomenta a su vez la regeneración de los tejidos, por lo que puede revertir el daño que hayan sufrido los folículos pilosos, incluido aquél que pueda haber aparecido como consecuencia de la acción de la dihidrotestosterona. Con todo ello, el pantenol también contribuye a la buena calidad del pelo y ayuda indirectamene a la prolongación de la fase de crecimiento.
Las pequeñas heridas que se hacen con las inyecciones inducen a la piel a regenerarse, lo cual, sumado a la presencia de las sustancias inyectadas, supone un gran estímulo para la piel para que se renueve y mejore su calidad y salud. Los folículos pilosos, al estar inmersos en la piel, se ven beneficiados de estos efectos, lo que ayuda a mantener un pelo de mejor calidad y favorece que crezca pelo nuevo. Es previsible que se noten los efectos a lo largo de varios meses, conforme la piel va renovándose y los folículos pilosos renuevan su ciclo.
Si durante el procedimiento apareciera mucho dolor con las punciones, podrían aplicarse anestésicos en forma de cremas/lociones o bien inyectables.
Para maximizar los efectos, este procedimiento puede combinarse con otros recursos, entre ellos la dieta, la actividad física, la fisioterapia, la dermocosmética, la dermopunción sin producto o con productos diferentes a los señalados y el uso de fármacos (por vía oral, tópica o de otra forma).
Indicaciones (cuándo se puede usar)
Esta técnica está indicada en la alopecia androgenética en la que es probable un componente hormonal susceptible de ser tratado con dutasteride.
Contraindicaciones (cuándo no se debe usar)
El procedimiento incluye la inyección dentro de la piel de una solución con los componentes mencionados. por lo tanto, son contraindicaciones:
- Afecciones inflamatorias, infecciones o heridas de la piel que se quiere tratar.
- Lesiones pigmentadas o sospechosas de cáncer en la zona que se desea tratar.
- Enfermedades que produzcan dolor desproporcionado en la piel (por ejemplo, neuralgias).
- Tendencia a la mala cicatrización (predisposición a queloides o cicatrices hipertróficas).
- Alergia a cualquiera de los componentes del preparado que se va a inyectar.
- Cualquier otra afección de la piel que se considere que puede empeorar o aparecer con el procedimiento.
Debido al dutasteride, son contraindicaciones:
- Edad pediátrica.
- Adolescentes.
- Insuficiencia hepática grave
Debido al Pantenol, es contraindicación el íleo por obstrucción mecánica.
Por último, también son contraindicaciones las siguientes situaciones:
- Embarazo.
- Lactancia.
- Lupus eritematoso sistémico.
- Consumo de aspirina en los 7 días previos al procedimiento.
- Disfunción plaquetaria.
- Alteraciones de la coagulación, incluida la producida por la administración de anticoagulantes.
- Sepsis.
- Inestabilidad hemodinámica.
- Cáncer activo o no controlado.
- Inmunosupresión (por ejemplo, por la administración de corticoides).
- Afecciones mentales que impidan una correcta colaboración con el personal.
- Expectativas irrealistas sobre el procedimiento.
- Cualquier otra que se considere que puede afectar a la salud.
Efectos secundarios y riesgos generales
A pesar de ser un procedimiento seguro, consiste en una inyección en la piel de una solución con varios compuestos. Esto implica necesariamente la realización de heridas en la zona que se va a tratar, las cuales pueden infectarse o cicatrizar mal.
Asimismo, aunque se usan agujas muy finas, puede haber un pequeño sangrado en la zona de tratamiento, con lo que podrían aparecer hematomas o equimosis (moretones).
El paso del producto a la circulación general es extremadamente improbable pero no imposible. Incluso en ese caso, las cantidades de los compuestos utilizados son muy pequeñas y de administración única, por lo que la probabilidad de que aparezcan efectos secundarios por ellas es ínfima. No obstante, al no poder descartar este escenario por completo, se listan aquí:
Efectos secundarios del dutasteride. Puede disminuir la fertilidad. Puede interaccionar con fármacos que se metabolizan por CYP3A4 y con inhibidores de la glucoproteína P. Se han descrito casos de insuficiencia cardiaca, alteracion en los niveles sanguíneos del antígeno prostático específico (PSA) y cáncer de mama. Se ha descrito una mayor tasa de cáncer de próstata en personas que consumen dutasteride frente a quienes no lo hacen. Son posibles también las siguientes reacciones adversas: dolor e inflamación testicular, alopecia o hipertricosis, estado de ánimo deprimido y trastornos de la mama. Además, pueden aparecer disfunción eréctil, alteraciones de la libido (generalmente disminución) y trastornos de la eyaculación; estos últimos podrían persistir a pesar de la suspensión del tratamiento, sin saberse el rol del dutasteride en dicha persistencia. Las reacciones adversas de dutasteride pueden incrementarse si se consume simultáneamente tamsulosina.
Efectos secundarios del Pantenol. Se ha informado de algún caso de alteraciones como vómitos y diarrea. Puede interaccionar con succinilcolina.
Efectos secundarios de la Biotina. Puede interaccionar con fármacos anticonvulsivantes.
Debido a la punción de la piel y a la inyección en ella del producto puede aparecer dolor, enrojecimiento, calor, tensión o un pequeño edema (acúmulo de líquido) en las horas o los días siguientes al procedimiento. Esto en parte es causado por la reacción de regeneración y renovación de la piel. Este proceso conlleva una inflamación local que, aunque con poca frecuencia, es capaz de provocar una pigmentación de la zona inflamada, sobretodo si hay exposición solar o a lámparas de rayos ultravioleta.
En personas con una tasa de renovación de la piel muy alta, la piel puede descamarse («pelarse»).
En casos muy raros, podría haber una reacción inmunitaria al producto inyectado, con posibilidad de una inflamación de la piel que sea más intensa o más duradera de lo habitual o incluso con procesos de hipersensibilidad generalizada como la anafilaxia.
Aunque es altamente improbable, incluso aplicando todas las técnicas correctamente es posible que aparezcan consecuencias graves o incluso potencialmente mortales. También puede ocurrir que no se obtengan los beneficios deseados. Esto se debe a que hay muchas variables implicadas en el proceso (por ejemplo, la tasa de absorción de los diferentes componentes o la tasa de cicatrización) y a que hay personas que pueden tener condiciones ocultas o desconocidas. El resultado puede verse también afectado si no se siguen las recomendaciones posteriores al procedimiento.
Alternativas al procedimiento
Para conseguir el mismo efecto que con este procedimiento existen varias alternativas, entre ellas la dermocosmética o la dermopunción sin inyección de producto o con inyección de otros preparados. Se usa este procedimiento debido a que es de fácil realización y utiliza productos a dosis muy baja y de forma local. La tasa de reacciones adversas es baja.
Mesoterapia con plasma rico en plaquetas
Breve explicación del procedimiento y su funcionamiento
El procedimiento no requiere ingreso en el hospital y consiste en obtener una muestra del plasma de la sangre, procesarlo para que sea rico en plaquetas y factores de crecimiento y luego inyectarlo en la zona del cuerpo donde se desea que haga efecto, en este caso la piel. Se suele realizar en una única sesión.
La técnica comienza extrayendo una muestra de sangre. Esto se realiza mediante la punción de una vena y el uso de un sistema de vacío que se conecta a un tubo, de forma que, por diferencia de presiones, la sangre viaja desde la vena hasta dicho tubo. Generalmente se extraen unos 20 ml de sangre. Suficiente para llenar dos tubos. No obstante, dependiendo de la extensión de la zona que se quiera tratar, y también para tener sangre de reserva por si hay algún error durante su procesamiento, es posible que se necesite más cantidad de sangre.
La muestra obtenida se lleva a una centrifugadora, que la hará girar a una velocidad y durante un tiempo determinados. Esto hace que la sangre pase de ser un líquido homogéneo a estar dividido en 3 partes: los glóbulos rojos (que se quedan en el fondo), los glóbulos blancos (que se quedan en la zona intermedia) y el plasma (que se queda en la zona más superficial).
Seguidamente se separa la parte del plasma que, por tener mucha abundancia de plaquetas, recibe el nombre de plasma rico en plaquetas (PRP).
El PRP así obtenido se puede mezclar con gluconato de calcio o con cloruro de calcio (aunque esto no es necesario). Estas sustancias hacen que se acelere la activación natural de las plaquetas, con la que se liberan muchos factores de crecimiento, que son sustancias que actúan sobre las células que aumentan la calidad y la salud de la piel, entre ellas los fibroblastos. Para conseguir este efecto, el PRP se inyecta con agujas muy finas en pequeñas cantidades dentro de la piel a lo largo de la zona que se quiere tratar. En concreto, se inyecta en una capa de la piel denominada dermis. Se aplica siempre un producto antiséptico antes de comenzar con las inyecciones.
Las pequeñas heridas que se hacen con este procedimiento inducen a la piel a regenerarse, lo cual, sumado a la presencia de los factores de crecimiento del PRP activado, suponen un gran estímulo para la piel para renovarse y mejorar su calidad y salud. Al ser un producto del propio cuerpo (autólogo), es muy baja la probabilidad de reacciones de rechazo o de alergia. Es previsible que se noten los efectos a lo largo de varias semanas, conforme la piel va renovándose.
Para evitar el tener que estar manipulando constantemente la sangre y el plasma, se usa una técnica cerrada, con la cual no hace falta abrir los recipientes ni los tubos. Así se previene que las muestras entren en contacto con el aire o que se contaminen.
En general, este procedimiento es complementario y debe asociarse a otras técnicas médicas para que ofrezca los mejores resultados.
El dolor que causan las inyecciones suele ser perfectamente tolerable. Sin embargo, en caso de ser necesario, puede recomendarse el consumo de algún medicamento contra el dolor o, si no fuera suficiente, se puede recurrir a productos anestésicos. En este último caso existen fundamentalmente dos opciones: productos en forma de cremas o lociones administrados de forma tópica (aplicados sobre la piel) o bien medicamentos que deben inyectarse en la zona que se quiere anestesiar. Dado el estorbo que supone el pelo tanto para que los productos tópicos lleguen a la piel como para localizar adecuadamente las zonas de inyección, el uso de estos procedimientos en zonas con pelo requiere que estén completamente rasurados, por ejemplo en el cuero cabelludo. Además, se deberá firmar un consentimiento informado específico en caso de que los anestésicos deban inyectarse.
Indicaciones (cuándo se puede usar)
Esta técnica está indicada en aquellas situaciones que requieran una regeneración de la piel, entre ellas las siguientes: alopecia, estrías, cicatrices y envejecimiento cutáneo.
Contraindicaciones (cuándo no se debe usar)
El procedimiento requiere de la extracción de sangre, por lo que estará contraindicado:
- En el caso de anemia, bajos niveles de plaquetas o glóbulos blancos.
- En personas con enfermedades infecciosas que puedan transmitirse a través de la sangre (por ejemplo, una hepatitis viral no controlada o VIH no indetectable).
- En personas con tendencia al desvanecimiento o a la pérdida de consciencia cuando se les extrae sangre.
- En presencia de alguna circunstancia que afecte a la coagulación, incluida la administración de anticoagulantes.
- En personas con enfermedades que puedan empeorar al extraer la sangre (como las porfirias).
- Ante cualquier otra situación relativa a la extracción que se considere que puede afectar a la salud.
Por otro lado, el procedimiento incluye la inyección dentro de la piel del PRP obtenido, por lo que también serán contraindicaciones:
- Afecciones inflamatorias, infecciones o heridas de la piel que se quiere tratar.
- Lesiones pigmentadas o sospechosas de cáncer en la zona que se desea tratar.
- Enfermedades que produzcan dolor desproporcionado en la piel (por ejemplo, neuralgias faciales).
- Tendencia a la mala cicatrización (predisposición a queloides o cicatrices hipertróficas).
- Cualquier otra afección de la piel que se considere que puede empeorar o aparecer con el procedimiento.
Por último, también son contraindicaciones las siguientes situaciones:
- Embarazo.
- Lactancia.
- Lupus eritematoso sistémico.
- Consumo de aspirina en los 7 días previos al procedimiento.
- Disfunción plaquetaria.
- Sepsis.
- Inestabilidad hemodinámica.
- Cáncer activo o no controlado.
- Inmunosupresión (por ejemplo, por la administración de corticoides).
- Afecciones mentales que impidan una correcta colaboración con el personal.
- Expectativas irrealistas sobre el procedimiento.
- Cualquier otra que se considere que puede afectar a la salud.
Efectos secundarios y riesgos generales
A pesar de ser un procedimiento seguro, consiste en una punción para sacar sangre y en una inyección de plasma en la piel. Esto implica necesariamente la realización de heridas en la zona de extracción y en la zona que se va a tratar, las cuales pueden infectarse o cicatrizar mal.
Asimismo, aunque se usan agujas muy finas, puede haber un pequeño sangrado en la zona de extracción o en la zona de tratamiento, con lo que podrían aparecer hematomas o equimosis (moretones). El paso del producto a la circulación general es extremadamente improbable pero no imposible.
Debido a la punción de la piel y a la inyección en ella del producto puede aparecer dolor, enrojecimiento, calor, tensión o un pequeño edema (acúmulo de líquido) en las horas o los días siguientes al procedimiento. Esto en parte es causado por la reacción de regeneración y renovación de la piel. Este proceso conlleva una inflamación local que, aunque con poca frecuencia, es capaz de provocar una pigmentación de la zona inflamada (la zona puede volverse más oscura), sobre todo si hay exposición solar o a lámparas de rayos ultravioleta.
En personas con una tasa de renovación de la piel muy alta, la piel puede descamarse («pelarse»).
En casos muy raros, podría haber una reacción inmunitaria al plasma inyectado, con posibilidad de una inflamación de la piel que sea más intensa o más duradera de lo habitual.
En personas con una alta predisposición podrían producirse bajadas de tensión arterial sistémica, mareo o pérdida de consciencia como consecuencia de la punción con aguja. La parada cardiorrespiratoria en este caso tiene una probabilidad ínfima pero no es imposible.
Aunque es altamente improbable, incluso aplicando todas las técnicas correctamente es posible que aparezcan consecuencias graves o incluso potencialmente mortales. También puede ocurrir que no se obtengan los beneficios deseados. Esto se debe a que hay muchas variables implicadas en el proceso (por ejemplo, la tasa de absorción del PRP o la tasa de cicatrización) y a que hay personas que pueden tener condiciones ocultas o desconocidas. El resultado puede verse también afectado si no se siguen las recomendaciones posteriores al procedimiento.
Alternativas al procedimiento
Para conseguir el mismo efecto que con este procedimiento existen varias alternativas, entre ellas la dermocosmética, el consumo de medicamentos específicos o la dermopunción sin inyección de PRP o con inyección de otros preparados. Se usa este procedimiento debido a que utiliza productos del propio cuerpo con baja probabilidad de reacciones adversas, así como a su facilidad de realización.
Tratamiento de la hiperhidrosis con toxina botulínica
El proceso de la sudoración
La sudoración es un proceso normal fundamental para el correcto funcionamiendo del cuerpo. Se produce gracias a las denominadas glándulas sudoríparas de la piel, que producen un líquido acuoso llamado sudor. Cada una de ellas recibe la corriente eléctrica de un nervio que libera sustancias que, al llegar a la glándula sudorípara, la estimulan para producir sudor. Cuanta más corriente eléctrica envíe el nervio, más cantidad de esas sustancias se liberará y la cantidad de sudor será mayor.
Existen principalmente dos tipos de glándulas sudoríparas, las glándulas ecrinas y las glándulas apocrinas.
Las glándulas ecrinas son mayoritarias. Son una de las herramientas del cuerpo para controlar la temperatura corporal, ya que producen un sudor claro y poco denso que, al evaporar,se permite disipar energía. Están distribuidas por casi toda la piel. La sustancia que liberan los nervios para que las activan es acetilcolina, de forma que cuanto mayor es la corriente eléctrica del nervio correspondiente, más acetilcolina se libera y la glándula produce más sudor.
El mismo mecanismo se utiliza para estimular a los músculos, que se activan igualmente por la acetilcolina que les llega desde los nervios.
Las glándulas apocrinas, en cambio, se localizan fundamentalmente en las axilas y la región anogenital. Su función está más relacionada con la producción del olor corporal característico y con la respuesta al estrés y a las emociones. La sustancia que liberan los nervios que las activan es la noradrenalina, aunque pueden responder en parte también a la acetilcolina.
La hiperhidrosis
La hiperhidrosis es la producción de sudor excesivo respecto las necesidades de control de la temperatura corporal. Es decir, es una situación en la que se produce más sudor del que hace falta.
Existe la hiperhidrosis primaria, en la que por algún motivo el sistema nervioso envía señales en exceso a las glándulas sudoríparas o dichas glándulas responden demasiado ante una estimulación normal. Podrían darse ambas cosas a la vez.
También existe la hiperhidrosis secundaria, que es la que se produce por alguna otra condición, como la diabetes, el hipertiroidismo, infecciones, algunos tumores, la menopausia o medicamentos, por poner algunos ejemplos.
Mecanismo de acción de la toxina botulínica
La toxina botulínica bloquea la liberación de acetilcolina e impide que ejerza sus efectos. En las glándulas sudoríparas, la toxina botulínica reduce el estímulo para producir sudor. Es un efecto dependiente de la dosis. Si hay mucha toxina botulínica, la cantidad de acetilcolina liberada estará muy reducida y la sudoración será muy escasa, pudiendo en algunos casos llegar a desaparecer.
En el músculo, la toxina botulínica reduce el estímulo para que el músculo se contraiga. Este bloqueo también depende de la dosis, de forma que la fuerza del músculo se verá tanto más reducida cuanto mayor sea la cantidad de toxina botulínica. Cuando la dosis de toxina botulínica es alta, habrá muy poca liberación de acetilcolina y el músculo se contraerá muy poco o, si la dosis es suficiente, el músculo no se contraerá en absoluto (parálisis muscular).
Breve explicación del procedimiento y su funcionamiento
El procedimiento no requiere ingreso en el hospital y consiste en inyectar toxina botulínica dentro de la piel de la zona en la que se quiere controlar la sudoración.
Una vez administrada la toxina, el efecto sobre la contracción muscular suele verse tras la primera semana (generalmente en los 4 primeros días) y ser máximo a los 15 días, disminuyendo su efecto a partir de entonces y desapareciendo en torno a 4-9 meses, dependiendo de la persona. Algunos estudios han encontrado que el efecto es más prolongado tras varias aplicaciones de toxina botulínica.
El procedimiento se suele realizar en una única sesión, aunque puede repetirse periódicamente.
Si durante el procedimiento apareciera mucho dolor con las punciones, podrían aplicarse anestésicos en forma de cremas/lociones o bien inyectables. En este último caso se explicaría la técnica que se utilizaría y se solicitaría la firma de un consentimiento informado específico.
Para maximizar los efectos, este procedimiento puede combinarse con otros recursos, entre ellos la dieta, la actividad física, la fisioterapia, la dermocosmética, el uso de fármacos (por vía oral, tópica o de otra forma) y la cirugía.
Tras el procedimiento en consulta se darán varias recomendaciones sobre los cuidados que deben seguirse. La sesión debe realizarse un día en el que se pueda hacer reposo relativo posteriormente y, de forma ideal, en los días siguientes.
Indicaciones (cuándo se puede usar)
Esta técnica está indicada para eliminar el exceso de sudoración en una zona concreta del cuerpo, generalmente las palmas de las manos, las plantas de los pies o las axilas.
Contraindicaciones (cuándo no se debe usar)
El procedimiento incluye la inyección dentro de la piel del producto mencionado anteriormente. Por tanto, son contraindicaciones:
- Afecciones inflamatorias, infecciones o heridas de la piel que se quiere tratar.
- Lesiones pigmentadas o sospechosas de cáncer en la zona que se desea tratar.
- Enfermedades que produzcan dolor desproporcionado en la piel (por ejemplo, neuralgias).
- Tendencia a la mala cicatrización (predisposición a queloides o cicatrices hipertróficas).
- Cualquier otra afección de la piel que se considere que puede empeorar o aparecer con el procedimiento.
Debido a la toxina botulínica, son contraindicaciones:
- La alergia o la hipersensibilidad a la toxina botulínica o a cualquiera de los excipientes del producto.
- Esclerosis lateral amiotrófica.
- Trastornos neuromusculares periféricos, entre ellos la miastenia gravis, el síndrome de Eaton-Lambert y, en algunos casos, la esclerosis múltiple.
- Disfagia, trastornos por aspiración o trastornos de la deglución.
- Consumo actual o reciente de medicamentos que afecten a la transmisión neuromuscular.
- Edad inferior a 18 años o superior a 65 años.
Por último, también son contraindicaciones las siguientes situaciones:
- Embarazo.
- Lactancia.
- Lupus eritematoso sistémico.
- Disfunción plaquetaria.
- Alteraciones de la coagulación, incluida la producida por la administración de anticoagulantes.
- Sepsis.
- Inestabilidad hemodinámica.
- Cáncer activo o no controlado.
- Inmunosupresión (por ejemplo, por la administración de corticoides).
- Afecciones mentales que impidan una correcta colaboración con el personal.
- Expectativas irrealistas sobre el procedimiento.
- Cualquier otra que se considere que puede afectar a la salud.
Efectos secundarios y riesgos generales
A pesar de ser un procedimiento seguro, consiste en una inyección en la piel de una solución con varios compuestos. Esto implica necesariamente la realización de heridas en la zona que se va a tratar, las cuales pueden infectarse o cicatrizar mal.
Debido a la punción de la piel y a la inyección en ella del producto puede aparecer dolor, enrojecimiento, calor, tensión o un pequeño edema (acúmulo de líquido) en las horas o los días siguientes al procedimiento. Este proceso conlleva una inflamación local que, aunque con poca frecuencia, es capaz de provocar una pigmentación de la zona inflamada (la zona puede volverse más oscura), sobretodo si hay exposición solar o a lámparas de rayos ultravioleta.
Asimismo, aunque se usan agujas muy finas, puede haber un pequeño sangrado en la zona de tratamiento, con lo que podrían aparecer hematomas o equimosis (moretones).
También pueden producirse de forma temporal pérdida de sensibilidad u hormigueo en la zona de inyección.
Debido al bloqueo de la sudoración en la zona tratada, es posible un aumento de sudoración compensatoria en otras partes del cuerpo, generalmente las adyacentes.
En personas con una tasa de renovación de la piel muy alta, la piel puede descamarse («pelarse»).
En casos muy raros, podría haber una reacción inmunitaria al producto inyectado, con posibilidad de una inflamación de la piel o los músculos que sea más intensa o más duradera de lo habitual o incluso con procesos de hipersensibilidad generalizada como la anafilaxia.
En personas con una alta predisposición podrían producirse bajadas de tensión arterial sistémica, náuseas, mareo o pérdida de consciencia como consecuencia de la punción con aguja. Las arritmias y parada cardiorrespiratoria en este caso tienen una probabilidad mínima pero es una posibilidad.
El paso del producto a la circulación general es extremadamente improbable pero no imposible. Incluso en ese caso, las cantidades de los compuestos utilizados son muy pequeñas y de administración única, por lo que la probabilidad de que aparezcan efectos secundarios por ellas es ínfima. No obstante, al no poder descartar este escenario por completo, se listan aquí:
- Disfagia (dificultad para tragar). En algunos de estos casos, la disfagia ha durado varios meses y se ha necesitado la inserción de una sonda nasogástrica.
- Disnea (dificultad para respirar).
- Debilidad muscular generalizada exagerada.
La inyección de la toxina botulínica se realiza en lugares estandarizados para que haga el efecto en las glándulas sudoríparas. Sin embargo, es posible la difusión del producto a zonas adyacentes a aquella en la que se ha realizado la inyección. Esto puede resultar en que la toxina afecte a músculos no deseados (músculos de la mano, de los pies, de los hombros o del tórax, dependiendo de la zona tratada). Estos músculos podrían experimentar pérdida de fuerza o incluso parálisis.
Debe buscar asistencia médica en caso de que aparezcan algunos de los efectos descritos, especialmente en trastornos de la deglución (problemas para tragar), del lenguaje (problemas para hablar o expresarse) y respiratorios (dificultad para respirar, respiración agitada, etc.).
Aunque es altamente improbable, incluso aplicando todas las técnicas correctamente es posible que aparezcan consecuencias graves o incluso potencialmente mortales. También puede ocurrir que no se obtengan los beneficios deseados. Esto se debe a que hay muchas variables implicadas en el proceso (por ejemplo, la tasa de absorción del producto o su tasa de cicatrización) y a que hay personas que pueden tener condiciones ocultas o desconocidas. El resultado puede verse también afectado si no se siguen las recomendaciones posteriores al procedimiento.
Por último, hay que tener en cuenta que la utilización de este procedimiento con demasiada frecuencia puede aumentar el riesgo de formación de anticuerpos antitoxina. Estas sustancias sirven para que el sistema inmunitario detecte la presencia de toxina botulínica y la destruya, impidiendo que haga su efecto. Esto puede puede provocar un fracaso del tratamiento.
Alternativas al procedimiento
Para conseguir el mismo efecto que con este procedimiento existen varias alternativas, entre ellas la dermocosmética, la fisioterapia, el uso de medicamentos y la cirugía. Se suele usar este procedimiento debido a que es de fácil realización y utiliza productos a dosis muy baja y de forma local. Además, se trata de un proceso revesible. La tasa de reacciones adversas es baja.
Neuromodulación del tercio facial superior con toxina botulínica
Efectos de la contracción de los músculos en la piel y en la expresión facial
Cuando un músculo se contrae, en general cambia de forma, normalmente haciéndose más corto y más ancho. Cuando se trata de un músculo que está debajo de la piel, este aumento de anchura hace que la piel se pliegue para adaptarse al cambio de forma. Es el caso de los músculos de la cara, responsables de las expresiones faciales. Cada músculo de la cara, al contraerse, da lugar a pliegues que se producen siempre en los mismos sitios de la piel. Dado que son músculos que se usan mucho, el hecho de que la piel esté plegándose continuamente en los mismos sitios, hace que se desgaste más en esos lugares.
La piel compensa este desgaste con mecanismos de regeneración para mantenerse en el mejor estado posible. Sin embargo, conforme se cumplen años, esta capacidad de recuperación va disminuyendo y acaba dando lugar a un deterioro permanente en la zona de los pliegues, que es lo que denominamos arrugas. Estas arrugas aparecen primero solamente cuando el músculo se contrae y desaparecen cuando el músculo se relaja. Es lo que llamamos arrugas dinámicas o de expresión. Sin embargo, con el tiempo, el deterioro de la piel es suficiente como para que las arrugas se vean incluso sin contracción muscular. Son las arrugas estáticas y se deben a cambios permanentes de la piel que ya no dependen de la contracción de los músculos.
Una de las estrategias que podemos usar para prevenir la aparición de arrugas es disminuir la fuerza de la contracción de los músculos para reducir el desgaste sobre la piel al evitar que tenga que plegarse tanto. Puesto que los mecanismos de regeneración de la piel siguen actuando, se consigue revertir los efectos de su deterioro y mejorar su aspecto. Este recurso sirve en principio solamente para arrugas dinámicas, en donde la piel aun no ha sufrido cambios permanentes.
Además, los músculos siempre tienen un pequeño grado de contracción. En el caso de la cara, ese nivel base de contracción genera una expresión facial que transmite tensión y estrés. Al disminuir la fuerza de la contracción de los músculos faciales, se consigue una expresión facial que trasmite relajación y bienestar.
Mecanismo de acción de la toxina botulínica
En el cuerpo humano, los músculos se contraen gracias a la corriente eléctrica que les llega desde un nervio. Dicho nervio libera una sustancia llamada acetilcolina, la cual, al llegar al músculo, lo estimula para que se contraiga. Cuanta más corriente eléctrica envíe el nervio, se liberará más acetilcolina y la contracción será más potente.
El mismo mecanismo se utiliza para estimular a la mayoría de las glándulas sudoríparas de la piel, que son las encargadas de la sudoración. Cada una de ellas recibe la corriente eléctrica de un nervio que libera acetilcolina, la cual estimula a la glándula para producir sudor.
La toxina botulínica bloquea la liberación de acetilcolina e impide que ejerza sus efectos. En el músculo, reduce el estímulo para que el músculo se contraiga. Este bloqueo depende de la dosis, de forma que si hay poca toxina botulínica, la liberación de acetilcolina estará poco bloqueada y el músculo perderá fuerza pero aun así podrá contraerse. Cuando la dosis de toxina botulínica es alta, habrá muy poca liberación de acetilcolina y el músculo se contraerá muy poco o, si la dosis es suficiente, el músculo no se contraerá en absoluto (parálisis muscular).
En las glándulas sudoríparas, la toxina botulínica reduce el estímulo para producir sudor. También es un efecto dependiente de la dosis. Si hay mucha toxina botulínica la sudoración será muy escasa o puede llegar a desaparecer.
Breve explicación del procedimiento y su funcionamiento
El procedimiento no requiere ingreso en el hospital y consiste en inyectar toxina botulínica en los músculos del tercio facial superior (frente, entrecejo y patas de gallo) en cantidad suficiente para disminuir la fuerza de su contracción pero no tanta como para producir la parálisis. Es lo que se conoce como neuromodulación.
Una vez administrada la toxina, el efecto sobre la contracción muscular suele verse en los 4 primeros días y ser máximo a los 15 días, disminuyendo su efecto a partir de entonces y desapareciendo en torno a 3-6 meses, dependiendo de la persona.
Se suele realizar en una única sesión, aunque puede repetirse periódicamente.
Si durante el procedimiento apareciera mucho dolor con las punciones, podrían aplicarse anestésicos en forma de cremas/lociones o bien inyectables. En este último caso se explicaría la técnica que se utilizaría y se solicitaría la firma de un consentimiento informado específico.
Para maximizar los efectos, este procedimiento puede combinarse con otros recursos, entre ellos la dieta, la actividad física, la fisioterapia, la dermocosmética, la dermopunción sin producto o con productos diferentes a los señalados y el uso de fármacos (por vía oral, tópica o de otra forma).
Tras el procedimiento en consulta se darán varias recomendaciones sobre los cuidados que deben seguirse. La sesión debe realizarse un día en el que se pueda hacer reposo relativo posteriormente y, preferentemente, en los días siguientes.
Indicaciones (cuándo se puede usar)
Esta técnica está indicada para prevenir las aparición de arrugas dinámicas del tercio facial superior y la conversión de arrugas dinámicas en arrugas estáticas.
Contraindicaciones (cuándo no se debe usar)
El procedimiento incluye la inyección dentro de la piel del producto mencionado anteriormente. Por tanto, son contraindicaciones:
- Afecciones inflamatorias, infecciones o heridas de la piel que se quiere tratar.
- Lesiones pigmentadas o sospechosas de cáncer en la zona que se desea tratar.
- Enfermedades que produzcan dolor desproporcionado en la piel (por ejemplo, neuralgias faciales).
- Tendencia a la mala cicatrización (predisposición a queloides o cicatrices hipertróficas).
- Cualquier otra afección de la piel que se considere que puede empeorar o aparecer con el procedimiento.
Debido a la toxina botulínica, son contraindicaciones:
- La alergia o la hipersensibilidad a la toxina botulínica o a cualquiera de los excipientes del PRODUCTO.
- Esclerosis lateral amiotrófica.
- Trastornos neuromusculares periféricos, entre ellos la miastenia gravis, el síndrome de Eaton-Lambert y, en algunos casos, la esclerosis múltiple.
- Disfagia, trastornos por aspiración o trastornos de la deglución.
- Consumo actual o reciente de medicamentos que afecten a la transmisión neuromuscular.
- Edad inferior a 18 años o superior a 65 años.
Por último, también son contraindicaciones las siguientes situaciones:
- Embarazo.
- Lactancia.
- Lupus eritematoso sistémico.
- Consumo de aspirina en los 7 días previos al procedimiento.
- Disfunción plaquetaria.
- Alteraciones de la coagulación, incluida la producida por la administración de anticoagulantes.
- Sepsis.
- Inestabilidad hemodinámica.
- Cáncer activo o no controlado.
- Inmunosupresión (por ejemplo, por la administración de corticoides).
- Afecciones mentales que impidan una correcta colaboración con el personal.
- Expectativas irrealistas sobre el procedimiento.
- Cualquier otra que se considere que puede afectar a la salud.
Efectos secundarios y riesgos generales
A pesar de ser un procedimiento seguro, consiste en una inyección en la piel de una solución con varios compuestos. Esto implica necesariamente la realización de heridas en la zona que se va a tratar, las cuales pueden infectarse o cicatrizar mal.
Asimismo, aunque se usan agujas muy finas, puede haber un pequeño sangrado en la zona de extracción o en la zona de tratamiento, con lo que podrían aparecer hematomas o equimosis (moretones).
Debido a la punción de la piel y a la inyección en ella del producto puede aparecer dolor, enrojecimiento, calor, tensión o un pequeño edema (acúmulo de líquido) en las horas o los días siguientes al procedimiento. Este proceso conlleva una inflamación local que, aunque con poca frecuencia, es capaz de provocar una pigmentación de la zona inflamada (la zona puede volverse más oscura), sobretodo si hay exposición solar o a lámparas de rayos ultravioleta.
También pueden producirse de forma temporal pérdida de sensibilidad u hormigueo en la zona de inyección.
Al administrarse en la musculatura de la frente, es posible la aparición de dolor de cabeza leve.
Debido al bloqueo de la sudoración en la zona tratada, es posible un aumento de sudoración compensatoria en otras partes del cuerpo, generalmente las adyacentes.
En personas con una tasa de renovación de la piel muy alta, la piel puede descamarse («pelarse»).
En casos muy raros, podría haber una reacción inmunitaria al producto inyectado, con posibilidad de una inflamación de la piel o los músculos que sea más intensa o más duradera de lo habitual o incluso con procesos de hipersensibilidad generalizada como la anafilaxia.
En personas con una alta predisposición podrían producirse bajadas de tensión arterial sistémica, náuseas, mareo o pérdida de consciencia como consecuencia de la punción con aguja. Las arritmias y parada cardiorrespiratoria en este caso tienen una probabilidad mínima pero es una posibilidad.
El paso del producto a la circulación general es extremadamente improbable pero no imposible. Incluso en ese caso, las cantidades de los compuestos utilizados son muy pequeñas y de administración única, por lo que la probabilidad de que aparezcan efectos secundarios por ellas es ínfima. No obstante, al no poder descartar este escenario por completo, se listan aquí:
- Disfagia (dificultad para tragar). En algunos de estos casos, la disfagia ha durado varios meses y se ha necesitado la inserción de una sonda nasogástrica.
- Disnea (dificultad para respirar).
- Debilidad muscular generalizada exagerada.
La inyección de la toxina botulínica se realiza en lugares estandarizados para que haga el efecto en los músculos que se desea. Sin embargo, es posible la difusión del producto a zonas adyacentes a aquella en la que se ha realizado la inyección. Esto puede resultar en que la toxina afecte a músculos no deseados, entre ellos los músculos del párpado, lo que produciría ptosis palpebral (caída del párpado y dificultad para abrir el ojo).
Debe buscar asistencia médica en caso de que aparezcan algunos de los efectos descritos, especialmente en trastornos de la deglución (problemas para tragar), del lenguaje (problemas para hablar o expresarse) y respiratorios (dificultad para respirar, respiración agitada, etc.).
Aunque es altamente improbable, incluso aplicando todas las técnicas correctamente es posible que aparezcan consecuencias graves o incluso potencialmente mortales. También puede ocurrir que no se obtengan los beneficios deseados. Esto se debe a que hay muchas variables implicadas en el proceso (por ejemplo, la tasa de absorción del producto o su tasa de cicatrización) y a que hay personas que pueden tener condiciones ocultas o desconocidas. El resultado puede verse también afectado si no se siguen las recomendaciones posteriores al procedimiento.
Por último, hay que tener en cuenta que la utilización de este procedimiento con demasiada frecuencia puede aumentar el riesgo de formación de anticuerpos antitoxina. Estas sustancias sirven para que el sistema inmunitario detecte la presencia de toxina botulínica y la destruya, impidiendo que haga su efecto. Esto puede puede provocar un fracaso del tratamiento.
Efectos secundarios y riesgos particulares
En su caso concreto, se han encontrado los siguientes riesgos específicos: ninguno.
Alternativas al procedimiento
Para conseguir el mismo efecto que con este procedimiento existen varias alternativas, entre ellas la dermocosmética o la dermopunción sin inyección de producto o con inyección de otros preparados. Sin embargo, hemos preferido ofrecer este procedimiento debido a que es de fácil realización y utiliza productos a dosis muy baja y de forma local. La tasa de reacciones adversas es baja.